Antonio tiene la cara mojada. El nene que viajó de Ramos Mejía no puede parar de llorar mientras a su alrededor los adultos se abrazan, gritan y filman con los celulares. "Es una locura, emoción. No lo puedo creer. Golazo de Messi, Cuti, Enzo. Es la cancha más linda que tuve en mi vida", dice, y sus palabras empiezan a salir entrecortadas, pero hace el esfuerzo y sigue: "Pensé que eran los últimos minutos de Messi, el último partido de Argentina”.









